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domingo, 18 de septiembre de 2011

El Kremlin

El Kremlin sigue siendo después de los siglos el centro de poder de Rusia. Construido sobre una colina pegada al río Moscova, este recinto amurrallado siempre ha albergado la residencia de los príncipes, zares y gobernantes de Moscú, prácticamente desde la fundación de la ciudad.

Se trata de un amplio recinto de forma más o menos triangular rodeado por una muralla roja. El lado sur de la muralla pega con el río Moskova. El lado este de la muralla flanquea toda la plaza roja. En el lado occidental  están situados los jardines de Alexandrovsky Sad, desde la plaza Manezhnaya a la plaza Borovitskaya. El Kremlin es el corazón geográfico de Moscú, toda la ciudad crecíó en torno a él en distintos anillos.

La Torre Troitskaya desde dentro
La entrada está en la mitad del lado occidental. Detrás de la pequeña torre blanca Kutafya (a cuyos lados están las taquillas), se entra por un puente al recinto por la puerta de la torre Troitskaya (cada una de las torres de la muralla roja tiene su nombre).

El Kremlin alberga varios palacios y varias catedrales o iglesias ortodoxas, de las más antiguas de rusia.

El Palacio de Congresos, construido en época soviética, se ve al poco de pasar la entrada. Bloque de cemento gris y cristal. Antes albergaba los congresos del Partido Comunista, ahora es un auditorio de música y danza.

A la izquierda, pegado a la muralla, queda el edificio del arsenal. Dentro del recinto hay policías guardando que los turistas no se acerquen al lado noreste, ya que ahí está situado, además del edificio del arsenal, el palacio residencia del presidente ruso.

Cañones y el edificio del Arsenal

El palacio presidencial en obras, con tela embellecedora
La parte que se puede visitar es la plaza Sobornaya, rodeada por cinco iglesias ortodoxas, y la Armería, en la que se muestra los fabulosos (y hasta oscenos) tesoros de los zares, con los famosos huevos de fabergé incluidos. Aunque en esta visita no entré en la Armería (la entrada se compra por separado), sólo en las iglesias del Kremlin.

La plaza Sobornaya, o de las catedrales, está flanqueada por las catedral de la Asunción, la de la Anunciación, la catedral del Arcángel, la Iglesia de los 12 Apóstoles y Palacio de los Patriarcas, el campanario de Iván el Terrible y la pequeña iglesia de la Deposición del Manto.

En el interior de las iglesias no permiten hacer fotos, así que... hay que entrar para verlas. Todas iglesias ortodoxas, decoradas con los típicos iconos. La catedral de Miguel Arcángel está llena de tumbas de los antiguos príncipes y los primeros zares rusos. En el Palacio de los Patriarcas hay una exposíción de vestidos y objetos relacionados con el culto.


Palacio de Congresos (1960-1961)

Catedral de la Asunción

Iglesia de los Doce Apóstoles y Palacio del Patriarca

Catedral de Miguel Arcángel

Campanario de Ivan el Terrible

Catedral de la Anunciación
Alrededor del campanario de Ivan el Terrible hay dos objetos que dan prueba de la afición de algunos Zares por las cosas de tamaño desmedido. El Cañon del Zar, más de adorno que otra cosa. Las supuestas balas de cañón que hay a sus pies son demasiado grandes y no cabrían por la boca del cañon. A otro lado, una campana de tamaño fabuloso con la que parece que pretendiesen batir un record. No llegó a tocar ni una sola vez. Después del proceso de fundido se mojó cuando se estaba enfriando y un trozo se desprendió por enfriarse demasiado rápido. Así que esta campana nunca llegó a colgarse en campanario alguno.

El Cañon del Zar y sus balas de mentira

La campana del Zar, que nunca se estrenó

Jardines del Kremlin

El famoso visitante con cabeza de emoticono
Y eso es todo. Otro día visitaremos la Armería.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Arbat, la calle Sierpes de Moscú

Resulta que Moscú también tiene su calle peatonal, al estilo de lo que podrían ser, salvando las distancias, las calles Sierpes o Tetuán de Sevilla o la calle Preciados de Madrid.

La vieja calle Arbat (existe también una Novy Arbat muy cerca) está en el centro de Moscú, situada al oeste del Kremlin. Discurre entre las estaciones de metro de Smolenskaya y de Arbastkaya, donde termina en el primer anillo. Una calle que une por tanto las avenidas del primer y el segundo anillo de Moscú.

En esta calle, muy turística, hay algunos restaurantes y sitios para comer, algunas tiendas de recuerdos, un cine... Pero sobre todo, lo que caracteriza a la calle Arbat es que está jalonada a cada paso de artistas callejeros y gente de distinto pelaje, cada uno de los cuales se dedica a realizar su particular "performance".

Músicos, bailarines hacienco piruetas y break dance, pintores callejeros haciendo cuadros con spray en el suelo, dibujantes de caricaturas, gente haciendo juegos de apuestas de estos que recuerdan a los trileros...


La Vieja Arbat

Estatua en la calle Arbat
Hace un par de domingos estuvimos por allí dando un paseo por la tarde y los encontramos un poco de todo. Lo más sorprendente era esto de los juegos de apuestas. Uno consistía en un chaval que había trazado con cinta dos líneas en el suelo, separadas 3 m, y apostaba contigo si eras capaz de recorrer los 3 m con una bicicleta trucada de una sola pedalada sin perder el equilibrio. El manillar de la bici estaba trucado, de modo que la rueda giraba hacia el lado contrario que el manillar. El chaval por supuesto tenía mucho vicio, pero casi todos los que lo intentaban perdían el equilibrio por torcer hacia el lado contrario al que te desvías, la tendencia instintiva.

Músicos en plena actuación

Retratistas
En otro lado, una especie de juego con una moneda, un martillo y una máquina de esas de hacer botones. Otro parecía consistir en aguantar un cierto tiempo suspendido de una barra y con los brazos flexionados. Y otro más con una caña de pescar rematada en un aro de madera de esos de barra de cortina, en la que el objetivo no era pescar peces sino botellas de licor puestas en el suelo, con la condición de que hasta pillar la botella por el cuello la argolla no podía bajar de la altura de la botella.

Uff, a ver si aguanto aquí colgado...

Péscame una de Stolichnaya
Al final de la calle nos encontramos con un grupo de tres músicos que se habían llevado hasta la batería. Aprovechando el buen tiempo.

domingo, 21 de agosto de 2011

El Metro de Moscú - Kurskaya

Una de las mejores formas de moverse por la ciudad de Moscú es utilizar el metro. Rápido y efectivo, evita los temibles atascos de tráfico de esta ciudad. El metro además es bastante moderno y en lo que yo lo he utilizado hasta ahora funciona muy bien. Los precios son también asequibles: 28 rublos el billete individual (unos 0.70 € aproximadamente) y 265 rublos un bono de 10 viajes (unos 6.60 €).

Lo más habitual es que en las estaciones haya un pasillo central, por el que llegas de la escalera mecánica, y las vías están a izquierda y derecha (separadas por una arcada), cada una en un sentido. Es decir, no es como el Metro de Madrid, en el que habitualmente los dos trenes pasan por el centro de la estación y los andenes quedan a los lados.

Lo único malo para un guiri como yo es que dentro de las estaciones todos los carteles están en alfabeto cirílico, así que al principio cuesta un poco entender los nombres de las estaciones para saber si no te estás equivocando de andén, y decidir si tienes que situarte para cojer el tren de la izquierda o de la derecha. 

Además de sus ventajas como medio de transporte, resulta que desde el punto de vista arquitectónico y de decoración, el Metro de Moscú es una maravilla.

De momento os dejo solamente unas fotos de la estación de metro de Kurskaya (Курская), que es la más cercana al hotel, pero prometo hacer un día una excursión por las estaciones más famosas y significativas y hacer más fotos.


Escalera mecánica en Kurskaya


Cruce de Pasillos


Vestíbulo de la estación de Kurskaya



Kurskaya - Pórtico de salida a la calle